La primera vez note un molesto pinchazo en la parte derecha de la frente. El pinchazo se fue haciendo cada vez mas insistente y no me quedo mas remedio que ir al baño a mirar que demonios estaba ocurriendo. Y alli estaba. Asomando como la punta de un grano. Mi primera cornamenta.

Cuando pedi explicaciones sobre mi nuevo apendice craneal, ella primero se quedo palida, luego los ojos se le comenzaron a empañar, y finalmente lo solto todo entre sollozos.

Habia ocurrido en la fiesta de navidad de su empresa. Esas fiestas en las que todo el mundo a determinadas horas de la noche, con cantidades ya insignificantes de sangre en el torrente alcoholico, confunden la camaraderia laboral con algo mas.

La explicacion fue simple, directa, con todos los pelos. Del morreo en el coche paso al magreo de rabo y al igual que cuando eramos novietes nos haciamos pajas mutuas en el cine, ella se limito a comerle la polla mientras el le metia sus dedos en el coño hasta hacerla correrse. La situacion no daba para buenas maneras. Se trago la corrida mientras el se limpiaba el flujo con el mismo trapo con el que luego quito el vaho de la luna delantera del coche.

Hasta ese momento no me habia percatado de lo zorra que era, con esos modales de niña de clase media con un trabajo venido a mas, en un ambiente financiero que sus estudios, abandonados en el instituto, no le hubiesen permitido.

Mientras sollozaba en mi regazo, se me pasaron por la cabeza las imagenes de esa misma tarde, tirados en el suelo del salon, con mi polla en su mano, sacudida una y otra vez completamente llena de esa espesa saliva producida directamente en el fondo de la garganta, de donde mi capullo salia y entraba continuamente. Recorde como me apretaba la base del cipote mientras me lamia las pelotas, y como aceleraba el movimiento mientras metia la lengua en mi ano, como subia su lengua por la base de mi pene hasta tragarselo hasta la raiz y como mi semen le llenaba la boca, y jugaba con el, y lo relamia de sus labios y de mi glande.

En ese preciso momento decidi que un adorno como el que me estaba creciendo no tenia que ser molesto siempre y cuando aceptara las cosas como son: Tengo una mujer libertina. Vamos a sacar provecho de la situacion.